La semana pasada escribí que no tendría demasiada prisa por comprar SpaceX. No porque crea que es una mala empresa. Todo lo contrario. Me parece una compañía extraordinaria. Lo que ponía en duda era el precio.
La historia nos muestra que la mayoría de las grandes salidas a bolsa terminan ofreciendo mejores oportunidades de compra unos meses después. Además, vimos varios argumentos que reforzaban esa idea: una valoración muy exigente, futuros desbloqueos de acciones, la demora en la entrada en los índices y otros factores que podrían aumentar la oferta de títulos durante los próximos meses. Puedes volver a leerlo aquí.
Muchos lectores me hicieron entonces una pregunta muy lógica.
«Muy bien, Nacho. Entonces me voy a esperar a que baje»
Mi respuesta fue inmediata.
¿Por qué no cobras mientras esperas?
Esperar también puede generar rentabilidad
Cuando un inversor piensa que una acción puede bajar, normalmente solo contempla dos posibilidades. Esperar a que baje o ponerse bajista. La primera ni te da ni te quita y la segunda, aunque puedes ganar si el precio baja, perderías si el precio sube.
Sin embargo, existe una tercera alternativa que utilizo mucho cuando quiero incorporar una empresa a mi cartera.
Fijo un precio más bajo al que me gustaría comprarla y por comprometerme a ello me pagan.
¿Resultado?
- Si llega a ese nivel, la compro con descuento respecto al precio de hoy y me quedo con lo que me han pagado por esperar
- y si el precio no llega, no la compraré, pero me quedo con lo que me han pagado.
A esto se le llama Vender una put.
Sé que a muchos las opciones financieras les producen cierto rechazo. Parece algo reservado para especuladores o inversores muy sofisticados.
En realidad, utilizada de esta forma, una put no deja de ser una herramienta para comprar una empresa al precio que tú decidas…
…y mientras esperas, alguien te paga por ello.
Vamos a verlo:
Imaginemos que SpaceX cotiza hoy a 150 dólares.
Pero después de analizarla llegas a la conclusión de que solo te sentirías cómodo comprándola a 110 dólares.
La mayoría de la gente simplemente pondría una orden limitada a 110 y esperaría.
Bueno, el problema es que durante todo ese tiempo tu orden está ahí… sin producir absolutamente nada.
La venta de una put permite hacer exactamente lo mismo, pero cobrando una prima mientras esperas.
Si la acción nunca baja hasta 110 dólares, no pasa nada.
Te quedas con la prima que te han ingresado.
Si finalmente cae y te asignan las acciones, las compras exactamente al precio al que ya querías hacerlo desde el principio.
La diferencia es que además habrás cobrado dinero por haber esperado.
Un ejemplo real:
Mientras escribo estas líneas, la put con vencimiento el 18 de diciembre de 2026 y strike 110 dólares paga 1.160 dólares por contrato.
Eso significa que alguien está dispuesto a pagarte más de mil dólares por asumir el compromiso de comprar 100 acciones de SpaceX a 110 dólares si, llegado el vencimiento, la acción cotiza por debajo de ese precio.
Hay dos escenarios.
- Primer escenario.
A vencimiento, SpaceX no está por debajo de 110 dólares.
No compras las acciones.
Pero los 1.160 dólares ya son tuyos.
- Segundo escenario.
SpaceX termina cotizando por debajo de 110.
Compras las acciones exactamente al precio que tú habías decidido meses antes.
Y además conservas la prima cobrada.
Por si no has hecho los cálculos 1.160 $ sobre 11.000 que te costarían las acciones es un 10.5% en 164 dias.
Fíjate en algo importante.
No he vendido la put para especular; la he vendido porque quiero comprar SpaceX más abajo y conocer cómo operar opciones me permite cobrar mientras espero.
Ahora alguien me puede decir:
“No me fio Nacho; yo la compraría, pero mucho más abajo. En el artículo anterior comentábamos que las grandes OPVs llegaron a caer, de media, un 53% desde su precio de salida y yo quiero ser prudente, así que si la compro es por la mitad de lo que vale ahora”.
Vale, vamos a ver cómo hacerlo.
Por ejemplo, si me comprometo a comprarla a 75 dólares el 17 de junio de 2027, me pagarían 670 dólares por cada 100 acciones ($7.500) que compre.
Me pagan menos que en el ejemplo anterior, vale, pero es lógico, también el precio es muuucho más bajo.
En este último ejemplo, las posibilidades de que pueda comprarlas son mucho más bajas porque tendría que caer mucho más el valor y, como es más improbable, me pagan menos.
Fíjate los dos escenarios posibles:
- El precio no baja tanto, así que no las compro, pero he ganado $670, que sobre mi compromiso de $7.500 es un 9% en 345 días.
- El precio sí baja a $75. Además de los $670 ingresados, compro la empresa a la mitad del precio actual.
Es importante entender que con esta estrategia no estamos diciendo que creamos que SpaceX vaya a caer hasta 75 dólares. No es una apuesta a que va a caer. Es un “si cae ahí, si me interesa y si no cae, cobro un 9%”.
Es como pasar una oferta a mitad de precio por un piso que te gusta. Si te aceptan, perfecto; si no, no pasa nada. Con la diferencia de cobrar un 9% por hacer la oferta, la acepten o no.
Hemos visto dos ejemplos, pero se pueden poner otros muchos con el precio y el plazo que quieras. Lo haces a medida; dependerá de cómo valores la empresa, del precio que estás dispuesto a pagar por ella y de cuánto quieres cobrar por esperar.
Quizá la próxima vez que una empresa te guste, antes de comprarla te hagas una pregunta distinta. ¿Y si en lugar de esperar gratis consigo que me paguen por hacerlo?
Si tienes dudas o te interesa aprender este tipo de operativa, es precisamente una de las estrategias que trabajamos dentro del grupo. Si quieres más información, ponte en contacto conmigo.